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Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo,
Nuestro Señor,
Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir
a juzgar a vivos y muertos.Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.Amén
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Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo, con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.Amén.
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Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.Amén.
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Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.Amén.
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Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.Amén
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Acordaos,
oh piadosísima Virgen María,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido
a tu protección,
implorando tu asistencia
y reclamando tu socorro,
haya sido abandonado de ti.
Animado con esta confianza,
a ti también acudo, oh Madre,
Virgen de las vírgenes,
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante tu presencia soberana.
No deseches mis humildes súplicas,
oh Madre del Verbo divino,
antes bien, escúchalas
y acógelas benignamente.Amén
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Dios mío,
te amo sobre todas las cosas
y al prójimo por ti,
porque Tú eres el infinito,
sumo y perfecto Bien,
digno de todo amor.
Quiero vivir y morir en este amor.Amén
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Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra, nosotros, en esta hora de tribulación, recurrimos a ti.
Tú eres nuestra Madre, nos amas y nos conoces, nada de lo que nos preocupa se te oculta. Madre de misericordia, muchas veces hemos experimentado tu ternura providente, tu presencia que nos devuelve la paz, porque tú siempre nos llevas a Jesús, Príncipe de la paz.
Nosotros hemos perdido la senda de la paz. Hemos olvidado la lección de las tragedias del siglo pasado, el sacrificio de millones de caídos en las guerras mundiales. Hemos desatendido los compromisos asumidos como Comunidad de Naciones y estamos traicionando los sueños de paz de los pueblos y las esperanzas de los jóvenes. Nos hemos enfermado de avidez, nos hemos encerrado en intereses nacionalistas, nos hemos dejado endurecer por la indiferencia y paralizar por el egoísmo. Hemos preferido ignorar a Dios, convivir con nuestras falsedades, alimentar la agresividad, suprimir vidas y acumular armas, olvidándonos de que somos custodios de nuestro prójimo y de nuestra casa común. Hemos destrozado con la guerra el jardín de la tierra, hemos herido con el pecado el corazón de nuestro Padre, que nos quiere hermanos y hermanas. Nos hemos vuelto indiferentes a todos y a todo, menos a nosotros mismos. Y con vergüenza decimos: perdónanos, Señor.
En la miseria del pecado, en nuestros cansancios y fragilidades, en el misterio de la iniquidad del mal y de la guerra, tú, Madre Santa, nos recuerdas que Dios no nos abandona, sino que continúa mirándonos con amor, deseoso de perdonarnos y levantarnos de nuevo. Es Él quien te ha entregado a nosotros y ha puesto en tu Corazón inmaculado un refugio para la Iglesia y para la humanidad. Por su bondad divina estás con nosotros, e incluso en las vicisitudes más adversas de la historia nos conduces con ternura.
Por eso recurrimos a ti, llamamos a la puerta de tu Corazón, nosotros, tus hijos queridos que no te cansas jamás de visitar e invitar a la conversión. En esta hora oscura, ven a socorrernos y consolarnos. Repite a cada uno de nosotros: “¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?”. Tú sabes cómo desatar los enredos de nuestro corazón y los nudos de nuestro tiempo. Ponemos nuestra confianza en ti. Estamos seguros de que tú, sobre todo en estos momentos de prueba, no desprecias nuestras súplicas y acudes en nuestro auxilio.
Así lo hiciste en Caná de Galilea, cuando apresuraste la hora de la intervención de Jesús e introdujiste su primer signo en el mundo. Cuando la fiesta se había convertido en tristeza le dijiste: «No tienen vino» (Jn 2,3). Repíteselo otra vez a Dios, oh Madre, porque hoy hemos terminado el vino de la esperanza, se ha desvanecido la alegría, se ha aguado la fraternidad. Hemos perdido la humanidad, hemos estropeado la paz. Nos hemos vuelto capaces de todo tipo de violencia y destrucción. Necesitamos urgentemente tu ayuda materna.
Acoge, oh Madre, nuestra súplica.
Tú, estrella del mar, no nos dejes naufragar en la tormenta de la guerra.
Tú, arca de la nueva alianza, inspira proyectos y caminos de reconciliación.
Tú, “tierra del Cielo”, vuelve a traer la armonía de Dios al mundo.
Extingue el odio, aplaca la venganza, enséñanos a perdonar.
Líbranos de la guerra, preserva al mundo de la amenaza nuclear.
Reina del Rosario, despierta en nosotros la necesidad de orar y de amar.
Reina de la familia humana, muestra a los pueblos la senda de la fraternidad.
Reina de la paz, obtén para el mundo la paz.Que tu llanto, oh Madre, conmueva nuestros corazones endurecidos. Que las lágrimas que has derramado por nosotros hagan florecer este valle que nuestro odio ha secado. Y mientras el ruido de las armas no enmudece, que tu oración nos disponga a la paz. Que tus manos maternas acaricien a los que sufren y huyen bajo el peso de las bombas. Que tu abrazo materno consuele a los que se ven obligados a dejar sus hogares y su país. Que tu Corazón afligido nos mueva a la compasión, nos impulse a abrir puertas y a hacernos cargo de la humanidad herida y descartada.
Santa Madre de Dios, mientras estabas al pie de la cruz, Jesús, viendo al discípulo junto a ti, te dijo: «Ahí tienes a tu hijo» (Jn 19,26), y así nos encomendó a ti. Después dijo al discípulo, a cada uno de nosotros: «Ahí tienes a tu madre» (v. 27). Madre, queremos acogerte ahora en nuestra vida y en nuestra historia. En esta hora la humanidad, agotada y abrumada, está contigo al pie de la cruz. Y necesita encomendarse a ti, consagrarse a Cristo a través de ti. El pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que te veneran con amor, recurren a ti, mientras tu Corazón palpita por ellos y por todos los pueblos diezmados a causa de la guerra, el hambre, las injusticias y la miseria.
Por eso, Madre de Dios y nuestra, nosotros solemnemente encomendamos y consagramos a tu Corazón inmaculado nuestras personas, la Iglesia y la humanidad entera, de manera especial Rusia y Ucrania. Acoge este acto nuestro que realizamos con confianza y amor, haz que cese la guerra, provee al mundo de paz. El “sí” que brotó de tu Corazón abrió las puertas de la historia al Príncipe de la paz; confiamos que, por medio de tu Corazón, la paz llegará. A ti, pues, te consagramos el futuro de toda la familia humana, las necesidades y las aspiraciones de los pueblos, las angustias y las esperanzas del mundo.
Que a través de ti la divina Misericordia se derrame sobre la tierra, y el dulce latido de la paz vuelva a marcar nuestras jornadas. Mujer del sí, sobre la que descendió el Espíritu Santo, vuelve a traernos la armonía de Dios. Tú que eres “fuente viva de esperanza”, disipa la sequedad de nuestros corazones. Tú que has tejido la humanidad de Jesús, haz de nosotros constructores de comunión. Tú que has recorrido nuestros caminos, guíanos por sendas de paz.
Amén.
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Dios mío,
me arrepiento de todo corazón
de todos mis pecados
y los aborrezco,
porque al pecar, no sólo merezco
las penas establecidas por ti
justamente,
sino principalmente porque te ofendí,
a ti sumo Bien y digno de amor
por encima de todas las cosas.
Por eso propongo firmemente,
con ayuda de tu gracia,
no pecar más en adelante
y huir de toda ocasión de pecado.
Amén -
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.Amén
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Ángel de Dios,
que eres mi custodio,
pues la bondad divina
me ha encomendado a ti,
ilumíname, guárdame, defiéndeme
y gobiérname.
Amén -
El ángel del Señor anunció a María.
Y concibió
por obra y gracia del Espíritu Santo.Dios te salve, María...
He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.Dios te salve, María...
Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.Dios te salve, María...
Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.Oremos:
Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor.Amén.
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Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita! -
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado
y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza
de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho
desde antiguo
por boca de sus santos Profetas.Es la salvación que nos libra
de nuestros enemigos
y de la mano de todos
los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró
a nuestro padre Abrahán.Para concedernos que,
libres de temor,
arrancados de la mano
de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.Y a ti, niño,
te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.Por la entrañable misericordia
de nuestro Dios,
nos visitará el sol
que nace de lo alto,
para iluminar
a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén. -
Creo, Jesús mío,
que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar.
Os amo sobre todas las cosas
y deseo recibiros en mi alma.
Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado,
venid a lo menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya os hubiese recibido,
os abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás
me aparte de Ti. Amén.
(San Alfonso María de Ligorio)A vuestros pies, ¡oh mi Jesús!,
me postro y os ofrezco
el arrepentimiento de mi corazón contrito,
que se hunde en la nada ante vuestra santísima presencia.
Yo os adoro en el Sacramento de vuestro amor,
la inefable Eucaristía,
y deseo recibiros en la pobre morada
que os ofrece el alma mía.
Esperando la felicidad de la comunión sacramental,
yo quiero poseeros en espíritu.
Venid a mí, puesto que yo voy a Vos,
¡oh Jesús mío!,
y que vuestro amor inflame todo mi ser
en la vida y en la muerte.
Creo en Vos y espero en Vos.
Así sea.
(Cardenal Rafael Merry del Val) -
Para recitar la Coronilla de la Divina Misericordia se usa un rosario normal y se sigue esta secuencia:
1. La señal de la Cruz: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
2. Padre Nuestro
3. Ave María
4. Credo (Símbolo de los Apóstoles)5. En cada grano mayor del Rosario, cuando normalmente se dice el Padre Nuestro, diga:
Padre Eterno,
Te ofrezco
el Cuerpo, la Sangre,
el Alma y la Divinidad
de Tu amadísimo Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación
de nuestros pecados
y los del mundo entero.6. En cada grano menor del Rosario, cuando normalmente se dice el Ave María, diga:
Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.7. Invocación: Al final de la corona, la siguiente oración se reza tres veces seguidas:
Santo Dios,
Santo Fuerte,
Santo Inmortal,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.8. Oración para concluir (opcional)
Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia mismos.
Amén.
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Dale Señor el descanso eterno.
Brille para él la luz perpetua.
Descanse en paz.Amén
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Proclama mi alma
la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios,
mi salvador;
porque ha mirado la humillación
de su esclava.Desde ahora me felicitarán
todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho
obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán
y su descendencia por siempre.Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén. -
Jesús, María y José
en vosotros contemplamos
el esplendor del verdadero amor,
a vosotros, confiados, nos dirigimos.
Santa Familia de Nazaret,
haz también de nuestras familias
lugar de comunión y cenáculo de oración, auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas iglesias domésticas.
Santa Familia de Nazaret,
que nunca más haya en las familias episodios de violencia, de cerrazón y división;
que quien haya sido herido o escandalizado sea pronto consolado y curado.
Santa Familia de Nazaret,
haz tomar conciencia a todos
del carácter sagrado e inviolable de la familia, de su belleza en el proyecto de Dios.
Jesús, María y José,
escuchad, acoged nuestra súplica.
Amén.(Papa Francisco, Amoris Laetitia, 325)
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Salve, custodio del Redentor
y esposo de la Virgen María.
A ti Dios confió a su Hijo,
en ti María depositó su confianza,
contigo Cristo se forjó como hombre.
Oh, bienaventurado José,
muéstrate padre también a nosotros
y guíanos en el camino de la vida.
Concédenos gracia, misericordia y valentía,
y defiéndenos de todo mal.Amén.
(Papa Francisco, Patris Corde)
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V. Oremos por nuestro Papa León XIV
R. Que el Señor lo guarde, le dé larga vida, lo haga santo en la tierra y no lo entregue a la voluntad de sus enemigos.Padre nuestro. Ave María.
Oremos.Dios nuestro, pastor y guía de todos los fieles,
mira con bondad a tu siervo León XIV,
a quien constituiste pastor de tu Iglesia.
Te rogamos que lo sostengas con tu amor,
para que, con su palabra y su ejemplo,
conduzca al pueblo que le has confiado,
y llegue junto con él a la vida eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo,amén.
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Reina del cielo alégrate; aleluya.
Porque el Señor a quien has merecido llevar;
aleluya.
Ha resucitado según su palabra;
aleluya.
Ruega al Señor por nosotros;
aleluya.
Gózate y alégrate, Virgen María;
aleluya.
Porque verdaderamente ha resucitado el Señor;
aleluya.Oremos:
Oh Dios, que en la gloriosa resurrección de tu Hijo has devuelto la alegría al mundo entero, por intercesión de la Virgen María, concédenos disfrutar de la alegría de la vida eterna. Por Cristo, Nuestro Señor.Amén.
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Misterios gozosos
(lunes y sábado)1. La encarnación del Hijo de Dios.
2. La visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel.
3. El nacimiento del Hijo de Dios.
4. La Presentación de Jesús en el templo.
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo.Misterios luminosos (jueves)
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.
2. La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4. La Transfiguración.
5. La Institución de la Eucaristía.Misterios dolorosos (martes y viernes)
1. La Oración de Jesús en el Huerto.
2. La Flagelación del Señor.
3. La Coronación de espinas.
4. Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.Misterios gloriosos (miércoles y domingo)
1. La Resurrección del Hijo de Dios.
2. La Ascensión del Señor a los Cielos.
3. La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles.
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
5. La Coronación de la Santísima Virgen como Reina de Cielos y Tierra.Concede a tus fieles, Señor Dios nuestro, que gocen siempre de la salud del cuerpo y del alma. Por la gloriosa intercesión de María Santísima, siempre Virgen, sálvanos de los males que ahora nos afligen, y condúcenos a la alegría eterna. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
(aplicación: ePrex - Saints)
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Dios te salve, Reina
y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A ti llamamos
los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos;
y después de este destierro,
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.¡Oh, clementísima, oh piadosa,
oh dulce Virgen María! -
San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la lucha.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica.
Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido,
arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo
para la perdición de las almas.Amén.
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A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos,
los cielos y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza
el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana
sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino del cielo.
Tú te sientas a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.
Creemos que un día
has de venir como juez.
Te rogamos, pues,
que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor,
venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié,
no me veré defraudado para siempre. -
Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.Amén.
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Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles
llena con tu divina gracia,
los corazones que creaste.Tú, a quien llamamos Paráclito,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego,
caridad y espiritual unción.Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú, dedo de la diestra del Padre;
Tú, fiel promesa del Padre;
que inspiras nuestras palabras.Ilumina nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y, con tu perpetuo auxilio,
fortalece la debilidad de nuestro cuerpo.Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé nuestro director y nuestro guía,
para que evitemos todo mal.Por ti conozcamos al Padre,
al Hijo revélanos también;
Creamos en ti, su Espíritu,
por los siglos de los siglosGloria a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos de los siglos.Amén.
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Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.Porque es:
Dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna. -
Ángel de mi guarda, mi dulce compañía
no me desampares ni de noche ni de día
ruega por mi alma a la Virgen María.
Ángel de Dios, que eres mi custodio,
puesto que la Providencia Soberana me encomendó a ti,
ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname en este día,
Amén. -
Oración a San José para bendecir el trabajo: oraciones poderosas para la prosperidad laboral
Querido San José, te doy gracias de todo corazón por tu ejemplo de trabajo fiel y por tu cuidado silencioso de la Sagrada Familia. En este momento de recogimiento, me acerco a ti con humildad para pedir tu guía en mi vida laboral y para que, por tu poderosa intercesión, se abra en mi camino la bendición que necesito. Quiero invocar, con fe, tu ayuda para que mi labor se convierta en un medio de servicio, de crecimiento y de prosperidad que honre a Dios y fortalezca a los que me rodean. Te pido que me acompañes mientras doy cada paso, que sostengas mis manos cuando el esfuerzo parece pesado y que me muestres la ruta en la que la justicia, la honestidad y la diligencia prevalezcan. Este es mi pedido, y deseo que sea para gloria de Dios y beneficio de mi familia, porque sé que mi trabajo no es solo un medio de sustento, sino un llamado a vivir con integridad y con responsabilidad.
Hoy, oración a San José para bendecir el trabajo, me ayuda a reconocer que cada tarea, cada proyecto y cada compromiso tiene un propósito mayor. Quiero que la prosperidad se despliegue en mi vida laboral, no como un deseo egoísta, sino como una bendición que me permita apoyar a quienes amo, a mis amigos y a mi comunidad. Pido que la bendición que te pido llegue a todos los aspectos de mi empleo: a la dedicación diaria, al empeño en aprender, a la disciplina para cumplir los plazos y a la creatividad para superar los desafíos. Mi fe me dice que, con tu intercesión, las puertas que parecen cerradas pueden abrirse y las que ya están abiertas puedan expandirse para beneficio de muchos.
San José, a veces la vida profesional trae incertidumbre y tensión. Te pido que, en medio de esas pruebas, me enseñes a cultivar la confianza en Dios y en las promesas que sostienen mi labor. Haz que mi trabajo se convierta en una oportunidad para servir, para resolver conflictos con serenidad y para compartir el éxito con mis compañeros. Ayúdame a discernir cuándo debo insistir y cuándo es mejor aceptar con paciencia las circunstancias, sabiendo que tu tutela me guía por caminos de justicia y rectitud. Que nunca falte en mi alma la serenidad necesaria para sostener a mi familia y para cumplir con mis responsabilidades con integridad.
En este viaje de oración, quiero agradecerte por las personas que has puesto a mi alrededor. Agradezco a mis colegas, a mis supervisores y a mis clientes si los tengo, porque cada interacción me enseña algo nuevo. Te pido que los bendigas y los protejas, para que trabajen conmigo con un espíritu de colaboración, transparencia y respeto. Que el ambiente de mi lugar de trabajo se vuelva un ventanal de paz, en el que cada quien aporte lo mejor de sí y se reciba con gratitud el esfuerzo del otro. Te pido que, a través de mi conducta, el ejemplo de San José inspire a otros a buscar la verdad, la justicia y la gracia en cada tarea.
Quiero pedir también por las pruebas que a veces surgen en el camino laboral. Si me llega estrés, ansiedad o presión, te suplico que me des la fortaleza para mantener la calma, la claridad para tomar decisiones y la esperanza para seguir adelante. Ayúdame a convertir las dificultades en oportunidades para crecer, a aprender de cada tropiezo y a fortalecer mi fe en la providencia de Dios. Que, en medio de las tensiones diarias, pueda recordar que tu humildad y tu obediencia son modelo para mi corazón y que, a través de la oración constante, la gracia divina renueva mi mente y mi ánimo.Te pido, Señor, que me conduzcas hacia una verdadera prosperidad laboral que no comprometa mis valores: que sea sostenible, ética y generosa. Haz que pueda administrar bien mis recursos, pagar mis deudas cuando existan y ahorrar prudentemente para el futuro de mi familia. Ilumina mi mente para tomar decisiones financieras responsables, para invertir con sabiduría y para compartir con aquellos que están en necesidad. Inspírame a ser un buen administrador de lo que se me concede, sin vanagloria y con gratitud por cada bendición recibida.
También te pido que me des oportunidades justas y abiertas. Que pueda encontrar empleo o proyectos que se ajusten a mis habilidades y mi vocación, que haya honestidad en las negociaciones y que se valore mi esfuerzo. Si se presentan puertas que parezcan cerradas, concédeme la perseverancia y la paciencia para esperar el momento adecuado, sabiendo que tú, San José, intercederás ante Dios por mí. Que mi caminar profesional esté marcado por la honestidad, la diligencia y la humildad, para que cada triunfo sea testimonio vivo del amor de Dios trabajando en mi vida.
En mi oración a ti, Santo Patrono de la vida laboral, te pido que bendigas mi hogar con la paz y con el sustento que proviene del trabajo bien realizado. Que la prosperidad que llega por medio de mi labor no se convierta en motivo de orgullo, sino en una gracia que me impulse a servir mejor, a dar más a los demás y a ser un puente de ayuda para quienes atraviesan dificultades. Que mi esfuerzo diario haga brillar tu ejemplo de trabajo honesto y de amor fiel a la voluntad de Dios.
Te pido también por la salud de mi espíritu, para que mi mente permanezca clara y mis decisiones, prudentes. Si hay fatiga, que me sea dada la gracia del descanso y el restablecimiento, para volver a emprender con renovada energía. Si hay dudas, que tu manto de fe me cubra y me guíe hacia la verdad. Si hay tentaciones de mezquindad o de egoísmo, que pueda reconocerlas y superarlas con la gracia del Señor y con la intercesión de tu Sagrada Familia.
San José, en este camino de oración para bendecir el trabajo, te pido que mi vida sea una ofrenda constante a Dios. Que cada tarea, por humilde que parezca, sea ofrecida como un acto de amor y de servicio. Que mi vocación profesional sea una respuesta de gratitud por la vida que me ha sido dada. Permíteme mirar el trabajo como una vocación que me permite cuidar de mi familia, apoyar a mis seres queridos y contribuir al bien común.
Hoy quiero hacer resonar en mi corazón una afirmación: oracion a san jose para bendecir el trabajo no es solo una petición, sino una alianza de fe entre Dios, tú y yo. Confío en que, por tu intercesión, el propósito de mi vida laboral se alinea con la voluntad divina y que la bendición que pido se manifiesta en cada encuentro, en cada proyecto y en cada logro obtenido con integridad. Que la gracia de la prosperidad que llega a través del trabajo llene mi hogar de alegría, de gratitud y de esperanza.
Concluyo este momento de fe renovada, sosteniendo en mi corazón la certeza de que no camino solo. Contigo, San José, camina mi vida profesional; contigo, abrimos camino donde no parecía haber salida; contigo, se extiende la mano de Dios en cada paso que doy. Que mi oración constante, mi esfuerzo paciente y mi entrega diaria sean una bendición para mí y para quienes dependen de mí.
Que esta súplica, acompañada de lágrimas de fe y de cantos de gratitud, llegue ante el trono de la misericordia divina y se convierta en un signo de esperanza para mi familia y para la comunidad que me rodea. Te entrego mi trabajo, mi futuro y mi deseo de prosperidad laboral, sabiendo que, en tu amor de padre trabajador, encontraré consuelo, guía y protección.
En tu nombre santo, San José, y con la Virgen Madre y el Niño Jesús en el pensamiento, me rindo a la voluntad de Dios y te pido que permanezcas a mi lado para caminar cada día con confianza, con esfuerzo y con fe.
Amén.
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Dios mío,
hoy no vengo a pedirte nada.
Hoy solo quiero darte gracias.
Gracias por tanto,
por todo,
por lo que veo y por lo que no.
Gracias por lo que me das,
y también por lo que no me diste,
porque incluso eso forma mi camino.Gracias por este nuevo día,
por este nuevo respiro,
por permitirme abrir los ojos una vez más.
Gracias por mi vida,
con sus luces y con sus sombras.
Por lo que he logrado,
y por lo que aún me falta por alcanzar.Gracias, Señor,
porque aun en los momentos más difíciles,
tu mano me ha sostenido.
Porque en los días de cansancio,
tu fuerza fue mi impulso.
Y en las noches de angustia,
tu paz me abrazó aunque no dijera nada.Asuntos sociales y apoyo
Gracias por las personas que has puesto en mi camino.
Las que me han ayudado,
las que me han enseñado,
las que me han corregido,
y también aquellas que me han herido,
porque incluso a través del dolor he aprendido.
He comprendido que tú puedes sacar bien
de lo que parecía solo oscuridad.Gracias por la familia,
por los amigos,
por quienes me acompañan sin juzgar,
por quienes oran por mí en silencio.
Gracias por los abrazos sinceros,
por las palabras que sanan,
y por las pequeñas muestras de cariño
que muchas veces llegan justo cuando más las necesito.Gracias por el trabajo,
por la comida que no ha faltado,
por el techo que me cobija,
por los días tranquilos y también por las tormentas.
Porque sé que nada de eso lo merezco,
pero tú me lo regalas cada día con amor.Gracias por perdonarme cuando he fallado.
Por esperarme cuando me alejo.
Por no soltarme aun cuando yo he soltado la oración,
cuando he dudado,
cuando he callado,
cuando me he sentido indigno.Religión y creencias
Gracias porque no me exiges perfección,
solo un corazón sincero.
Porque no te escandaliza mi fragilidad,
sino que te conmueve.
Y porque en mis caídas,
me levantas con ternura,
sin reproches,
con paciencia,
como un Padre que nunca abandona.Gracias por los momentos de alegría,
por las risas que sanan,
por los instantes donde todo parece fluir.
Gracias por los días de calma,
por los silencios que hablan,
y por la esperanza que vuelve
aunque creí haberla perdido.Gracias por enseñarme a valorar lo simple.
Una comida compartida.
Un atardecer que me detiene.
Una canción que me conecta contigo.
Una mirada,
un gesto,
un “gracias” sincero de alguien que también lucha.Gracias porque no dejas de hablarme,
aunque yo a veces no escuche.
Gracias porque no dejas de buscarme,
aunque yo me distraiga con mil cosas.
Gracias porque tú sí permaneces
cuando todo cambia,
cuando todo pasa,
cuando todo se mueve.Gracias, Señor,
por los milagros visibles
y también por los invisibles.
Por las veces que me libraste del mal sin que yo lo supiera.
Por las puertas que cerraste,
aunque yo llorara por ellas,
porque sabías que no eran para mí.Gracias por esta fe que a veces tiembla,
pero que nunca muere del todo.
Gracias por tu paciencia,
por tu tiempo perfecto,
por tu presencia constante
que me recuerda que no camino solo.Gracias por ser Dios,
pero también por ser tan humano en mi vida.
Por hacerte cercano.
Por comprender mis dudas.
Por no pedirme que sea fuerte todo el tiempo.
Por permitirme ser pequeño ante ti,
sin miedo,
sin vergüenza,
porque sé que me amas así como soy.Religión y creencias
Hoy no vengo a pedir milagros.
Vengo a agradecer porque tú ya eres el milagro.
Porque tenerte en mi vida
es más que suficiente.
Porque si tú estás conmigo,
todo lo demás puede esperar.Gracias, Señor,
por no cansarte de mí.
Por no cerrar tus oídos cuando clamo.
Por mirarme con ternura cuando me equivoco.
Por seguir creyendo en mí,
incluso cuando yo me siento perdido.Y gracias por lo que aún no llega.
Por lo que estás preparando.
Por lo que no entiendo ahora,
pero que un día tendrá sentido.
Porque sé que todo lo haces con amor,
y que tú nunca improvisas.Recibe esta oración como una ofrenda.
No es perfecta,
pero es sincera.
Viene de lo más profundo de mi alma.Gracias, Dios mío…
por no dejarme nunca.Amén.
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Padre celestial te doy gracias por tu misericordia, reconozco que eres grande y poderoso, que eres un Dios maravilloso, y cada día tu renuevas mis fuerzas.
Vengo ante ti no para pedirte, ni tampoco para quejarme, sino más bien para agradecerte, entro hoy a tu hermosa presencia con acción de gratitud, y te bendigo porque tu fidelidad es para siempre, además de agradecerte quiero presentar ante ti acción de gracias cada día.
Como nos enseña tu palabra » te agradezco porque tu nos das la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo, estoy dispuesta/o a servirte con gratitud en el corazón y alabanzas en mis labios.
De ahora te alabaré en más y te agradeceré en el tiempo de mi oración, porque ya no me angustiaré por mis necesidades sino que las presentaré delante tuyo en oración, ruego y acción de gracias.
Te agradezco Dios por todos los favores que pones en mi camino, por la salud que tengo hoy, te agradezco por mi familia, por la palabra que cada día me das para llenarme de ti, te agradezco por tu amor infinito que me sustenta día tras día ante la adversidad, te doy gracias por las bendiciones que derramas sobre mi y los que me rodean.
Hoy estoy más que agradecido/a por tu bondad, por tu misericordia que es tan grande para con nosotros, te agradezco por el propósito que me has dado y porque tu hiciste nuevos mis caminos, te doy gracias porque la obra en mi vida prospera, aunque el enemigo ruja en contra de mi.
Así como en tu palabra que es viva y eficaz dice que los patriarcas de la fe entendieron que la acción de gracias complacía tu corazón, igualmente yo lo haré. Te agradeceré en todo tiempo mi Señor.
La gloria es solo tuya mi Dios, por eso te doy gracias por tu inmenso amor, al enviar a Jesús para morir por mis pecados.
Te doy gracias por darme poder del Espíritu santo para ser testigo de tu amor. Te doy gracias porque aunque fui esclavo/a del pecado soy libre por tu amor, ahora quiero ser obediente a tu palabra y que donde esté tu pongas sobre mi tu favor y tu gracia.
Te doy gracia porque me permites servir otros para mostrar tu gran amor. Porque me conviertes en un/una triunfadora/o en Cristo Jesús.
Te doy gracias porque tu nos provees y no nos limitas de obtener tus riquezas. Por los recursos que tengo en mis manos. Te doy gracias porque me ds sabiduría, fuerza y revelación.
Te agradezco mi Señor Jesús porque entregaste tu cuerpo y tu sangre en sacrificio. Te doy gracias porque me convertiste en tu heredero, me personaste y me das consuelo.
Te agradezco porque me salvas de mis enemigos, porque le das la victoria a tus hijos. Y porque me libras de la muerte.
Te doy gracias porque tu escuchas mi oración, tu eres bueno y tu misericordia es para siempre. Señor sé que te gusta los corazones agradecidos, y quiero tener un corazón siempre agradecido ante ti, que de mañana y de tarde puedas escucharme alabarte y glorificar tu santo nombre.
Gracias mi Dios por todas tus bendiciones.
En el Poderoso y precioso nombre de Jesús.
Amén.
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"Gracias, Señor,
por el don de la vida que me has dado.
Gracias por haberme creado a tu imagen y semejanza, y por haberme llamado a ser tu hijo/a. Gracias por cuidarme y protegerme cada día con tu amor y tu misericordia. Te pido que me ayudes a vivir según tu voluntad y a glorificarte con mis obras.
Amén."
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"Gracias, Señor,
por el don de la fe que me has concedido.
Gracias por revelarte a mí y por invitarme a entrar en comunión contigo. Gracias por enviarme a tu Hijo Jesucristo, que murió y resucitó por mí, y por darme tu Espíritu Santo, que me guía y me consuela. Te pido que aumentes mi fe y que me hagas fiel testigo de tu amor en el mundo.
Amén."
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"Gracias, Señor,
por la familia que me has regalado.
Gracias por mis padres, mis hermanos/as, mis abuelos/as, mis tíos/as, mis primos/as y todos los que forman parte de mi familia. Gracias por el amor, el respeto, la alegría y la paz que reinan en mi hogar. Te pido que bendigas a mi familia y que la protejas de todo mal.
Amén."
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"Gracias, Señor,
por los amigos que me has dado.
Gracias por cada uno de ellos/as, por su presencia, su amistad y su confianza. Gracias por los momentos de diversión, de risa, de conversación y de oración que vivimos juntos/as. Te pido que cuides de mis amigos y que los llenes de tu gracia y tu bendición.
Amén."
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"Gracias, Señor,
por el trabajo que me has encomendado.
Gracias por la oportunidad de servirte y de servir a los demás con mi esfuerzo y mi dedicación. Gracias por los frutos que obtengo de mi trabajo y por el sustento que me proporciona. Te pido que me ayudes a trabajar con alegría, con responsabilidad y con honestidad.
Amén."
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"Gracias, Señor,
por la naturaleza que has creado para nosotros.
Gracias por el sol, la luna, las estrellas, el cielo, el mar, las montañas, los ríos, los bosques, los animales y las plantas. Gracias por los colores, los sonidos, los aromas y las sensaciones que nos regala la naturaleza. Te pido que me enseñes a cuidar de la naturaleza y a respetarla como tu obra.
Amén."
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"Gracias, Señor,
por el don la salud que me has concedido.
Gracias por mantenerme sano/a y fuerte, por sanar mis heridas y mis enfermedades, por aliviar mis dolores y mis sufrimientos. Gracias por los médicos, los enfermeros/as, los farmacéuticos/as y todos los que cuidan de mi salud. Te pido que me preserves en la salud y que me des tu paz.
Amén."
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"Gracias, Señor,
por el don del perdón que me ofreces cada día.
Gracias por tu infinita bondad y compasión, que no miran mis faltas sino mi arrepentimiento. Gracias por el sacramento de la confesión, donde me encuentro contigo y recibo tu perdón y tu gracia. Te pido que me des un corazón humilde y contrito, capaz de reconocer mis errores y de pedir perdón.
Amén."
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"Gracias, Señor,
por el amor que nos has revelado en tu ser trino.
Gracias por amarnos de manera incondicional y por llamarnos a amarte a ti y a nuestros semejantes. Gracias por el amor que experimento en mi vida, por el amor de mi familia, mis amigos y todas las personas que me rodean. Te pido que me ayudes a vivir en tu amor, a perdonar como has perdonado y a ser un reflejo de tu amor en el mundo.
Amén."
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"Gracias, Señor,
por el don de la esperanza que nos ofreces.
Gracias por ser nuestra roca firme en medio de las tormentas y por sostenernos con la promesa de un futuro lleno de bendiciones. Gracias por la esperanza que tengo en ti, que trasciende las circunstancias y me da paz. Te pido que aumentes mi esperanza y que me ayudes a compartir este regalo con aquellos que están desanimados.
Amén."
Aplicación:
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